Un nuevo relato de su experiencia de aprendizaje que en este caso nos brinda  Laura Manzano, alumna de 1º de Integración Social diurno.

“Las calles están dormidas, esperando ser llenas de vida y alegría.

Es el momento de valorar la vida y sobre todo nuestros privilegios, cuando solo te queda reír recordando en cómo era todo y creyendo en que el final acabará bien.

Todo es una pantalla en la que antes no veíamos nuestro reflejo de la felicidad, de sueños, esperanzas…

Después de tres semanas en casa, donde mi aula y mi formación se trasladó a mi hogar, y con la pantalla abierta al mundo, la VIDA me permitió APRENDER Y REFLEXIONAR.

Me he dado cuenta de que el camino empieza a brillar.

Imagen: Almudena Aparicio

Es importante tener un crecimiento personal junto a un pensamiento positivo. La negatividad nos estanca y puede llegar a frenar nuestro desarrollo. En todo momento me siento muy motivada para no dejar de aprender nunca de las situaciones que la vida misma nos pone delante.

El desarrollo personal me ha servido para conocerme a mí misma y darme cuenta de la forma en la que puedo responder emocionalmente ante esta situación.

Las actitudes que se han despertado en mí estos días son:

– Solidaridad genuina: ayudarnos entre todos.

 – Reconocimiento social: apoyo al ejemplar trabajo y compromiso de los profesionales sanitarios.  

– Autorresponsabilidad: del impacto de nuestros hábitos en los demás.

 – Optimismo y resiliencia: es un buen momento para pensar en grande, mirar al futuro con ilusión y realismo y aprovechar la oportunidad de reinvención.

 Tendencias TIC, como el teletrabajo, la formación a distancia, etc… de las cuales se ha demostrado ampliamente su beneficio y que están ya en el sistema laboral.

He observado que la transformación digital ya no es un plan, ahora es una necesidad.

Esta crisis sanitaria ha venido a cambiar el mundo.

Esta situación de emergencia también nos ha enseñado que el profesorado es generoso. Y con una enorme capacidad de reacción. Para que nosotros los alumnos/as podamos continuar con nuestra formación en casa.

Una buena lección que me ha enseñado el coronavirus es a priorizar y a saber vivir con mucho menos. La importancia que tiene la salud, familia, amigos…

Sobre todo el contacto con otras personas como una simple mirada a los ojos, las conversaciones cara a cara, los abrazos… 

No se trabaja o educa de wifi a wifi, si no de mente a mente y de corazón a corazón.

Sin duda, vivimos tiempos complicados, inciertos y de preocupación. Estamos ante una situación diferencial, extraordinaria, que sin duda va a tener impactos en muchos aspectos de nuestra vida.

Y viene aportando ciertas habilidades que son muy necesarias como:

 – Flexibilidad: ya que los cambios ocurren de forma inesperada y tenemos que estar preparados para el cambio.

 – Curiosidad constante: creo que es una gran virtud y más para enfrentar esta situación. Descubrir nuevas formas de aprendizaje, ver cómo solucionar alguna situación…

 – Trabajo en equipo: trabajar con los demás y en unión, es genial a la hora de conseguir resultados.

 – Resolución de conflictos – dificultades: siempre existe una solución por muy complicada que sea, tomar decisiones positivas.

 Todas las habilidades, actitudes, aprendizajes… son un plus para nuestro futuro laboral, ya que nos preparan para ser un buen empleado/a y tener acceso a un mercado laboral ordinario con las mejores condiciones, teniendo más oportunidades de empleo.

 Como bien dijo Paulo Coelho: -El mundo está en manos de aquellos que tienen el coraje de soñar y correr el riesgo de vivir sus sueños-.”